Entre fuegos locales, la devoción marinera del Carmen y el refugio veraniego de García Lorca en la Huerta de San Vicente, repasamos cómo era la vida en nuestra provincia hace un siglo
Hay fechas que quedan marcadas a fuego en la historia, mientras que otras guardan pequeños detalles del día a día que merecen ser rescatados del olvido. Esta semana, la sección de ‘Curiosidades’ del programa Días de Radio nos propone un fascinante viaje en el tiempo hasta el 16 de julio de 1926, una jornada que combina la gran historia nacional con la crónica social y cultural de Granada.
En aquel verano de 1926, España atravesaba un clima de constante convulsión política. El gobierno de la dictadura de Primo de Rivera intentaba reestablecer la calma social tras el convulso intento de golpe de Estado conocido como ‘La Sanjuanada’. Sin embargo, más allá de la tensión en los despachos oficiales, aquel 16 de julio el país entero se paralizó para celebrar una de sus tradiciones más arraigadas: la festividad de la Virgen del Carmen, con miles de miradas puestas en los puertos y en las procesiones marineras.
Sucesos en el Valle de Lecrín y el refugio del poeta
Mientras media España miraba al mar, la vida en la provincia de Granada seguía su curso habitual entre la crónica de sucesos y los grandes hitos culturales. En la prensa local de la época quedó constancia de un aparatoso suceso registrado ese mismo día: un gran incendio en la Venta de la Cebada, situada en la localidad de Ízbor, en pleno Valle de Lecrín, que movilizó a los vecinos de la zona.
Pero 1926 no sería recordado por las llamas de Ízbor, sino por marcar un antes y un después en la trayectoria de nuestro figura literaria más universal: Federico García Lorca.
Precisamente el 16 de julio de 1926, el poeta granadino se instalaba en la célebre Huerta de San Vicente, donde fijaría su residencia estival hasta principios de agosto. Aquel fue un año dorado en la producción de Lorca, recordado históricamente por su célebre conferencia sobre Luis de Góngora y por una frenética actividad creativa que terminaría por agigantar su leyenda.
«Historias de hace un siglo que nos recuerdan que, aunque el mundo y la tecnología cambien a pasos agigantados, la esencia de nuestras fechas señaladas y de nuestra tierra sigue intacta», reflexionaban durante la emisión del espacio radiofónico.
Un entrañable recordatorio de cómo la pequeña historia cotidiana y los grandes acontecimientos culturales se entrelazan para dar forma al legado de nuestra provincia.