La organización agraria lamenta la falta de concreción presupuestaria y critica que se debilite el carácter común de las ayudas, poniendo el foco ahora en las negociaciones del Parlamento Europeo
La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) ha mostrado su más firme rechazo al reciente acuerdo alcanzado en el Consejo de Ministros de Agricultura de la Unión Europea sobre la reforma de la Política Agraria Común (PAC). Para la organización, que representa a miles de explotaciones familiares agrarias y ganaderas, el pacto resulta “impreciso, parcial y preocupante”, al dejar en el aire cuestiones clave como la financiación y abrir la puerta a una PAC menos europea y más descentralizada.
Menos control contra la especulación y dudas presupuestarias
Desde UPA advierten de que el documento conocido hasta el momento no corrige las principales reivindicaciones del sector primario. Entre los puntos más críticos señalan la ausencia de un criterio común europeo para definir al «agricultor activo», lo que deja al albur de los gobiernos nacionales la gestión de unas ayudas destinadas a sostener el tejido profesional del campo.
Asimismo, la organización censura que se sigan incrementando los techos de ayuda por explotación hasta los 300.000 euros, cediendo ante la presión de los grandes perceptores y alejándose del límite de 100.000 euros. Esto, denuncian, facilita la llegada de grandes fondos de inversión que buscan hacer negocio en lugar de proteger al agricultor profesional.
Otro de los grandes motivos de alarma es la incertidumbre presupuestaria. Al haberse adelantado esta postura antes de cerrar el Marco Financiero Plurianual (MFP), UPA recuerda que cualquier medida queda «en barbecho» hasta conocer el presupuesto real de la UE para el periodo 2028-2034, criticando además la introducción de mayores cotas de cofinanciación estatal que podrían generar agravios entre territorios.
Apoyo al relevo generacional y mirada al Parlamento Europeo
Entre los escasos aspectos positivos que valora la organización se encuentra el refuerzo de las ayudas obligatorias destinadas a los jóvenes agricultores, así como el mantenimiento de la ayuda redistributiva, aunque lamentan que su aplicación quede a voluntad de los Estados miembros.
Tras este paso del Consejo, UPA ha anunciado que intensificará su presión en el Parlamento Europeo, instando a los europarlamentarios a enmendar un texto que consideran vital para garantizar la supervivencia de la agricultura familiar —el modelo predominante en comarcas rurales como la nuestra— frente a los retos del cambio climático y la inestabilidad geopolítica.