El biólogo y divulgador científico, conocido en redes como @sr_science, repasa su trayectoria en la divulgación, la relación del reino animal con el alcohol y su próxima ponencia en el ciclo «El laboratorio de Garrison»
La ciencia no tiene por qué ser aburrida ni estar encorsetada en un lenguaje incomprensible. Así lo demuestra cada día Sergio Ortiz, biólogo, divulgador científico y opositor al cuerpo de Agentes Medioambientales, quien se ha ganado una nutrida comunidad en Instagram bajo el seudónimo de @sr_science. En su canal, Sergio combina la biología con el toque humorístico para acercar curiosidades del mundo natural y del cuerpo humano a todo tipo de públicos.
Durante su intervención en la sección Entrevista del día de Huéscar Radio, el divulgador charló sobre cómo surgió esta iniciativa, los retos de opositar tras estudiar una carrera científica y los detalles de su próxima charla divulgativa en Jaén.
Un puente entre la ciencia y la calle
La idea de saltar a las redes sociales no nació de la nada. «Siempre he seguido a muchos divulgadores de biología, física o ingeniería. Un día me dije: ¿por qué no intento adaptar lo que sé para la gente que no tiene esa formación?», explica Sergio Ortiz. Su fórmula se basa en dos pilares: la sencillez y el humor. «El humor no solo ayuda a no perder la cabeza entre tanto estudio, sino que permite que la gente recuerde mejor esa curiosidad o ese dato y se interese más por la ciencia».
A pesar de su formación científica, el joven biólogo se enfrenta en la actualidad a un desafío particular: la preparación de las oposiciones a Agente Medioambiental. «Al principio me costó adaptarme porque en la carrera no te enseñan a leer lenguaje jurídico ni normativa ambiental», confiesa entre risas.
Curiosidades cotidianas y concienciación ambiental
En sus vídeos, Sergio responde a preguntas tan cotidianas como el motivo por el cual nos pitan los oídos —un fenómeno denominado acúfeno o tinnitus que compara con «una radio mal sintonizada» cuando el cerebro busca recuperar su señal— o por qué a los corredores les da la sensación de que el pie les crece con los años. «Al correr tantos kilómetros, el impacto repetido hace que el arco del pie se aplane, lo que provoca que ganemos prácticamente una talla más», detalla.
Asimismo, Ortiz aprovecha su altavoz para concienciar sobre el cuidado de los espacios naturales. Tirar restos de comida o cáscaras de fruta en el monte, advierte, altera el comportamiento de la fauna mediante un «aprendizaje asociativo» —acostumbrando a los animales a acercarse a senderos y merenderos— e interfiere en los microorganismos del suelo.
¿Se emborrachan los animales?
El próximo viernes 23 de octubre, a las 19:00 horas, Sergio Ortiz estará en el pub Garrison de la capital jiennense dentro de la iniciativa «El laboratorio de Garrison», un ciclo de charlas científicas organizado en colaboración con la Universidad de Jaén para acercar el conocimiento en un entorno distendido.
Bajo el sugerente título de ¿Los animales se emborrachan?, la ponencia abordará cómo diversas especies reaccionan ante la ingesta de frutas fermentadas que contienen alcohol. «No es que los animales busquen emborracharse a propósito, sino que la fruta fermentada forma parte de su dieta diaria», aclara. Además, desmentirá mitos populares como el de los elefantesebrios y explicará las fascinantes adaptaciones metabólicas de ciertas aves y mamíferos.